Cómo controlar la eyaculación precoz con ejercicios

La eyaculación precoz no es algo inusual. Muchos hombres la han sufrido a lo largo de su vida. Algunos de ellos cuentan que nunca se han podido controlar a la hora de eyacular, otros, no sufrían ningún problema hasta que llegó una etapa de su vida en la que perdieron el control en la eyaculación.

Este trastorno puede comenzar por factores psicológicos como el estrés o el miedo tras sufrir experiencias previas en las que no se ha podido controlar la situación.
También se sabe que la falta de serotonina en el cerebro puede ser causa de eyaculación precoz. Relajarse es clave. Aprender a controlarse con ejercicios respiratorios, haciendo respiraciones profundas abdominales nos ayudará a relajar el cuerpo y a eliminar el estrés y la ansiedad.

Para detectar si realmente sufrimos de un problema, hay que observar si eyaculamos antes o casi después de la penetración. Esto evidenciaría una falta de control. Para ello, hay métodos que podemos utilizar con los que poco a poco retomaremos el mando, por ejemplo, tratamientos médicos que aumentan el nivel de serotonina en el cerebro o tratamientos psicológicos y físicos dedicados a fortalecer los músculos púbicos.

Al comenzar con los ejercicios físicos para controlar la eyaculación precoz, nos debemos fijar en las sensaciones que tenemos en el cuerpo. Con una masturbación en solitario, podemos realizar el siguiente ejercicio: cuando estemos cerca del orgasmo, debemos parar de estimular el pene y apretarlo fuertemente por debajo del glande unos segundos y después, otros segundos apretando la base. Éste ejercicio se repetirá varias veces.

Si te masturba tu pareja, puedes hacer el mismo ejercicio, señalándole y diciéndole cuándo debe parar o seguir. De ésta forma empiezas a ejercitar el control con otra persona.

Después de estos dos primeros ejercicios ya puedes pasar a una tercera fase. Realizar una penetración. Ahora no debes abusar de los juegos previos ya que podrías excitarte demasiado. En el momento en que comiences a realizar movimientos, deben ser muy lentos y observando siempre cómo está reaccionando tu cuerpo.