Cómo usar el lenguaje erótico

La palabra es un instrumento y hay expresiones que en ciertas ocasiones pueden ser groseras pero cambiando a un contexto sexual encajan perfectamente.

En el sexo una palabra y una mirada son importantes. Hay personas que encuentran una gran excitación expresando con palabras todo lo que sienten, desean o piensan cuando están en una actitud sexual y también ven placentero que su pareja les corresponda con la misma actitud expresando sus sensaciones.

Si eres de los que expresan abiertamente lo que piensas y tienes un poco de miedo porque no sabes cómo va a reaccionar la otra persona, es mejor que empieces poco a poco. En primer lugar no hay que utilizar lenguaje obsceno y vulgar sino tratar de explicar las cosas de una forma más sensual y cariñosa.

Por ejemplo, explicar cuánto nos gusta lo que está haciendo el compañero, pedir más, decir que cambien a otra cosa, explicar cuánto nos excita o qué partes del cuerpo del otro son las que más nos ponen.

Los hombres suelen ser más sensibles a las alabanzas que se puedan hacer hacia su pene, testículos o musculatura y las mujeres hacia su belleza, labios, senos o glúteos.

Cuando la confianza aumente podéis pasar de simples piropos a palabras más fuertes, siempre alerta ante la reacción de la pareja y observando si para ella o él también son excitantes o pueden convertirse en ofensivas.

En relaciones a distancia, la palabra cobra más importancia, y se puede mantener la llama ardiendo a través del oído.

Yendo un poco más allá, hay personas a las que les gustan las expresiones vejatorias, con las que se excitan mucho, pero llegados a este punto hay que tener muy claro que los dos jugáis en el mismo bando. A veces no está de más asumir que es un juego.