Dime cómo arañas y te diré quién eres

Cuidado cuando el amor se vuelve ardiente porque puede acabar la cosa como el rosario de la aurora. Si te van los estilos a lo “catwoman” en el sexo, afila bien las uñas para dejar alguna marquita que otra en tu pareja.

Y es que la pasión intensa hace que el impulso sexual acabe en arañazos. Las uñas se suelen utilizar para realizar presión en cientos de sitios. Los más comunes son el hueco de la axila, el cuello, los senos, los labios y los muslos. Aunque a veces con una pasión excesiva la cosa va a más.

Con estas marcas hay que tener cuidado, la piel es un órgano sensible y nos podemos provocar heridas si no tenemos suficiente tacto. Llevar las uñas bien cortadas, limpias y aseadas, y no ser demasiado brusco nos evitará algún que otro dolor de cabeza.

Para gustos, formas de arañazo. Cada marca tiene la identidad del que la produce. Algunas se quedan con forma de media luna curva, la misma que la de la uña. Muchas de estas marcas según el Kamasutra, reciben nombres de animales, y sirven para recordar al amante tras una noche de lujuria, sobre todo si les separa mucha distancia.

Si las media lunas quedan marcadas una enfrente de la otra, reciben el nombre de círculo. Si es una línea corta sobre el pecho, la muestra que te han dejado se llama zarpa de tigre. Una marca de las cinco uñas sobre el pecho recibe el nombre de pata de pavo real. Cinco marcas con las uñas alrededor del pezón en redondel, se llaman salto de la liebre y una marca en el pecho con forma de hoja se denomina hoja de loto azul.

Si bien los arañazos son un bien preciado en una relación de vez en cuando, debemos tener cuidado con los recuerdos que dejamos en nuestras parejas, porque pueden ser dolorosos y podemos acabar con alguna hinchazón o infección debido a un desbordamiento de pasión.