El sexo del futuro

Según el psicólogo Rafael Santandreu, el sexo dentro de veinte años va a ser bastante irreconocible. Tras pasar largas etapas de represión sexual, todavía presente en nuestra sociedad, poco a poco las ideas irán cambiando hasta convertir las relaciones sexuales en algo distinto.

De aquí a veinte años, la liberación de la mujer se hará mucho más patente. Actualmente, según las estadísticas casi un 50% de mujeres en el mundo no experimentan orgasmos. Esto se debe sobre todo a la gran represión mental a la que han estado sometidas. La evolución que ha tenido la mujer desde los años cincuenta ha ido creciendo, pero todavía queda mucho camino por recorrer. Dentro de dos décadas, la mujer tenderá a ser tan promiscua como el hombre. El sexo como símbolo de vitalidad y de mayor promiscuidad se abrirá camino, con lo que, apunta el psicólogo, la prostitución disminuirá.

“Se le ha hecho una autoablación mental a la mujer” dice Santaandreu. El hecho de que la mujer se imagine a sí misma con capacidad de ser muy sexual, sintiéndose bien y más flexible mentalmente, será uno de los caminos. En el caso de los hombres, parece que estos romperán muchas barreras homofóbicas y tenderán a una mayor bisexualidad,

En cuanto a la llegada de nuevas tecnologías parece que el condón femenino se extenderá. Se están fabricando modelos mucho más baratos y cómodos, algunos de ellos como Womans condom, Cupid, Phoenurse u Origami.

Viagra creada para los dos sexos, ropa que se activa con vibraciones a través de conexiones con otra persona que puede estar en la otra punta del mundo y la neuroestimulación sexual irrumpirán para quedarse. Recordamos la película de Her, que nos sitúa en un futuro de relación con las máquinas, en el que su protagonista se llega a enamorar y a tener sexo con un ordenador de última generación para aventurarnos a pasar por nuevas tecnologías como la llegada de las Google Glass. Se nos abre un campo inimaginable.

Santandreu, en fin, insiste en que el sexo del futuro irá perdiendo su carga de tabúes y pasará a ser más natural y normalizado a modo de actividades tan mundanas como comer o dormir.