Las zonas más erógenas

El cabello, las orejas, el cuello, la espalda, el pecho o el vientre son nuestras zonas erógenas elegidas por su alto voltaje sexual. Atento que vienen descargas.

Aunque el cabello no tiene terminaciones nerviosas, el cuero cabelludo si que es un lugar muy sensible tanto para hombres como para mujeres y una zona importante a estimular.

Los masajes capilares, además de relajantes, son altamente sensitivos. Es una de las zonas erógenas por excelencia. Utilizando los dedos y deslizándolos por el cabello podemos estimular a nuestra pareja. También, presionando y trazando círculos ayudamos a masajear la zona mientras jugamos a desenredar los cabellos. Deslizar la mano desde la nuca hacia arriba suele ser muy placentero.

Otra de las zonas erógenas más solicitadas son las orejas. A veces, irresistibles al tacto. Las orejas están llenas de terminaciones nerviosas y aprender a estimularlas, se puede convertir en un arte. Desde caricias con las manos hasta mordiscos con la boca en el lóbulo, la creatividad de cada uno puede llegar al infinito. La lengua también puede participar en ésta exploración. Un buen complemento son los susurros de palabras eróticas o románticas que pueden hacer que la situación arda.

El cuello, es nuestro tercer objetivo. Estimularlo adecuadamente es igual de importante. Besos, mordiscos, lametones. Es una zona que suele acumular mucha tensión, así que recibirá con agrado cualquier masaje.

La espalda pide a gritos masajes. Podemos utilizar aceites aromáticos, deslizar las uñas a lo largo de ella o utilizar una pluma para hacer cosquillas.

El pecho es una zona altamente erógena. Es importante ser suaves a la hora de tocar el pecho, sobre todo, el de la mujer. Los pezones son la parte más sensible así que es mejor dejarlos para el final, cuando el resto del seno está estimulado.

Y finalizamos con el vientre, que da mucho juego para probar el contraste de temperaturas por ejemplo usando hielo o investigando con alimentos como la nata y el chocolate.