Lesiones en el sexo

Una relación sexual a veces se parece a correr una maratón, a estar en un gimnasio o una lucha de animales salvajes. Y es que puede ser frecuente sufrir lesiones a solas o con nuestra pareja.

Desde quemaduras a lumbago, las más habituales, pasando por desgarros musculares en la vagina o en el pene, estamos expuestos a varios peligros. Una alfombra mal utilizada puede crear serias quemaduras en la piel por una fricción continua. El cuello y las rodillas suelen recibir bastantes de estas incómodas rozaduras.

También, famosos en las consultas de hospitales tras una noche de pasión, son los esguinces en tobillos y muñecas, y los más molestos por unanimidad, suelen ser calambres y tirones, agujetas y contracturas, llegando a ser los números uno en lesiones.
La superficie que elijamos tiene mucho que ver con las lesiones sexuales. Una pared, el suelo, la alfombra, el capó de un coche, la bañera o la ducha suelen ser lugares con un peligro añadido.

Cuidado con el entusiasmo que ponen algunos, porque en esta lista no se escapan las patadas o puñetazos dados sin querer o rodillazos y codazos al intentar imitar alguna difícil postura del Kamasutra. También debemos estar alerta con algunos juguetes sexuales, ya que un mal uso o no leer las instrucciones con cuidado puede llevar a graves quemaduras en la piel.

Entre la lista de lesiones más dolorosas, nos quedamos con la horrible fractura de pene, las fisuras mientras se tiene sexo anal o las infecciones de orina.

Para los asiduos a sufrir lesiones, se recomienda hacer ejercicio, sobre todo uno que incluya estiramientos musculares y elasticidad, y comer mucho plátano, que nos ayudará a reponer la energía perdida y evitar calambres. También hidratarse siempre con mucho agua es conveniente.